La flor y la cerámica comparten una historia milenaria en la que la belleza, la fragilidad y la permanencia se entrelazan. Sobre ese diálogo entre lo vivo y lo inerte, entre la naturaleza efímera y la materia perdurable, se plantea Lecturas en flor 2026, que bajo el título FLOR ES invita a redescubrir los vínculos entre el universo floral y las prácticas cerámicas desde la mirada del arte contemporáneo y la artesanía. El programa, iniciado en 2016 y arraigado en las tradiciones populares andaluzas —con el patio cordobés como referente esencial—, convierte la flor en punto de partida para explorar nuevas formas de expresión y encuentro entre disciplinas.
En esta edición, el protagonismo recae en la relación simbiótica entre la flor viva y el recipiente que la acoge. Un jarrón vacío parece reclamar aquello que le da sentido, mientras la cerámica ofrece a la flor un soporte que prolonga su presencia y transforma su fugacidad en memoria material. De ese intercambio nace un imaginario cargado de significados, donde la fragilidad de la pieza cerámica convive con su vocación de permanencia y donde la materia, lejos de limitarse a contener, aspira a imitar las formas orgánicas que la completan. Dos naturalezas distintas que se observan, se necesitan y se transforman mutuamente.
A partir de este encuentro, FLOR ES propone revisar las formas heredadas que configuran nuestro imaginario floral y abrir nuevas lecturas sobre los límites entre arte, naturaleza y oficio. Los artistas participantes exploran esa tensión entre lo animado y lo inerte, entre la duración de la materia y la fugacidad de la vida, para convertir la cerámica en un territorio de experimentación poética.