LITERATURA, HISTORIA
AMIGOS PARADEÑOS QUE SE REENCUENTRAN EN UN PREMIO DE ENSAYO EN MARCHENA
Por
José Cenizo Jiménez
Post #12

AMIGOS QUE SE REENCUENTRAN EN UN PREMIO DE ENSAYO

 

Hola. Espero que mayo os esté siendo propicio. Os dejo referencia de la entrega de premios del certamen literario “Villa de Marchena” 2024. En la categoría de ensayo he tenido la alegría de ser premiado con un accésit por mi reflexión sobre la discografía del cantaor local y universal Pepe Marchena. Por mi amigo de toda la vida y paisano de Paradas (Sevilla) Joaquín Ramón Pérez Buzón conocía esta convocatoria, gracias a que él la ha ganado, con la de este año, tres veces, las tres primer premio de ensayo, mi enhorabuena a mi amigo historiador, profesor de secundaria, como yo, ya jubilado.

Mi ilusión, y así se lo dije, era presentarme para coincidir entre los premiados, y así ha sido, él con más mérito, claro está. Dejo constancia también de dos artículos que sobre sus premios publiqué en El Giraldillo el año pasado en una entrada que, como otras, por un problema informático, se han perdido. Otro paisano amigo y admirado, el poeta y letrista Máximo López, también aparecía como galardonado. Enhorabuena a todos.

Premios de ensayo 2024:

Primer premio: Joaquín Ramón Pérez Buzón, por su trabajo titulado “El Hospital de la Misericordia en Marchena”.

Segundo premio: Manuel Toranzo Montero, por su trabajo titulado “Un problema en la estética de Ortega: ¿cómo conjugar irrealidad y verdad?”

Accésit: José Cenizo Jiménez, por su trabajo titulado “Una aproximación a la discografía de Pepe Marchena”.

Artículo del año pasado:

DOS PARADEÑOS, PREMIOS DE ENSAYO Y POESÍA EN MARCHENA: JOAQUÍN RAMÓN PÉREZ BUZÓN Y MÁXIMO LÓPEZ JIMÉNEZ

JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

            Siempre da alegría ganar un premio. Tenemos esa experiencia en varias ocasiones, las más sobresaliente el “Premio Antonio Mairena” de investigación sobre este cantaor o el “Joaquín Guichot” de investigación educativa de la Junta de Andalucía. Aparte de la mayor o menor cuantía económica del mismo nos da fuerzas para seguir creando o investigando y, desde luego, refuerza la autoestima por aportar un pequeño grano de arena a la cultura y pensar que pueda servir a alguien.

Esto les habrá ocurrido con el XXIII Certamen literario “Villa de Marchena” 2023, convocado con ahínco cada año por el IES Isidro de Arcenegui de la localidad,  a los ganadores y me centro en mis dos paisanos y amigos de Paradas (Sevilla): el premio de ensayo sobre Marchena ha sido para el profesor de Historia jubilado e investigador Joaquín Ramón Pérez Buzón y el de poesía para el poeta y escritor Máximo López Jiménez. Ambos han obtenido reconocimiento en este mismo certamen en años anteriores y en otros concursos literarios y de investigación. Así que llueve sobre mojado, el primero también obtuvo este primer premio de ensayo en 2021 y del del libro publicado con los trabajos premiados hicimos reseña: https://diariodigital.org/xxi-certamen-literario-villa-de-marchena/).

            El primero ha escrito el ensayo “La Inquisición en Marchena”, de treinta y un páginas, centrado en el efecto de este Tribunal eclesiástico entre los habitantes de Marchena. Pérez Buzón ha investigado en archivos y en la bibliografía y ha sacado las historias, cargadas de  mayor o menor dolor pero siempre tristes, de          Francisca López, Juan Luis López, fray Tomás Vaca y otros. Ofrezco de su mano algunos párrafos, intensos y sin desperdicio narrados además con pulso literario añadido al rigor histórico, es historia pero lo cuenta el autor casi como una novela a su vez, lo que es de agradecer.                               Párrafo inicial que incita la lectura a modo de relato histórico:

“La villa de Marchena tuvo cierto protagonismo en las actuaciones del Santo Oficio en los más de trescientos años que estuvo vigente. El primer monje quemado por la Inquisición, el 2 de Agosto de 1485, fue Fray Diego de Marchena por judaizante, es decir, practicante de la religión de Moisés en los 36 años que estuvo en el famoso monasterio de Guadalupe”.

Y sigue con la última ajusticiada:

“Y Mª Dolores López, la ´Beata Ciega´, la última ajusticiada en 1781 por el Santo Oficio, vivió unos años en Marchena, tomando el hábito de beata en Santa Isabel, donde decía que hablaba con su Ángel Custodio y se le presentaba el Niño Jesús, que ella llamaba `El Tiñosito´. Fue acusada de herejía y escándalos sexuales cometidos con su confesor”.

Se centra el autor en “los marcheneros y marcheneras que sufrieron la persecución inquisitorial, que fueron muchos en los momentos iniciales”. Vemos algunas víctimas de la persecución inquisitorial:

            FRANCISCA LÓPEZ

Novelesco y muy interesante cómo descubrían su pertenencia al judaísmo, en unos barcos durante un viaje a Inglaterra en que iban les daban comida que abandonaban disimuladamente sin comerla (tocino, carne de cerdo) y por ello sospecharon.

JUAN LUIS LÓPEZ

También por judaísmo fue procesado Juan Luis López, “un comerciante madrileño que se asentó en Marchena y terminó falleciendo en las cárceles de la Inquisición sevillana”, denunciado por una vecina. Se aportaban en este y en otros casos testimonios de esclavas que servían en las casas, debido, quizá, como comenta el autor, a que desde 1484  se decretara la libertad para los esclavos cristianos que fueran confiscados a un reo. Aunque no duró mucho esta norma.

JUAN DE LOS RÍOS BAEZA

Acusado de decir “palabras cariñosas a las confesadas, pero no con mala intención, sino por tener el “genio cariñoso”. Parece ser que fue amonestado en la cámara de tormento pero que no llegó a ser torturado. Fue en todo caso un mecenas del arte en Marchena.

            FRAY MANUEL DE SANTA GERTRUDIS

Fray Manuel fue “presbítero, religioso mercedario descalzo, confesor que ha sido de las monjas de la Orden del convento titulado de San Andrés de la villa de Marchena, preso en cárceles secretas”. Fue inhabilitado para la confesión y participación en su convento. Fue procesado por el mismo delito que Juan de los Ríos Baeza: por "solicitante", es decir, por hacer proposiciones sexuales.

De lo más interesante. Sigamos.

FRAY TOMÁS VACA

Es víctima de un proceso completo de fe, de contenido no moral como los anteriores, sino herético. Hombre culto, de amplio currículum. ¿De qué se le acusa a este hombre? Pues “parece que lo que se le censura al monje marchenero es no reconocer la misericordia infinita de Dios, pues en relación con la muerte sin confesión, la Iglesia Católica confía en la omnisciencia del Creador, que siempre sabe si una persona está arrepentida”, escribe Pérez Buzón.

Y así acaba todo: “Al final, la extremada dificultad del tema y la sospecha del carácter vengativo de la acusación, serían los motivos que llevaron a la absolución y a una pena simbólica”.

CAPÍTULO SEXTO: OTROS PROTAGONISTAS

Antonio Portocarrero Baeza, vicario o auxiliar de obispo, que tiene un expediente para ratificar su limpieza de sangre, o Juan Sánchez Ladrón, acusado de apropiarse indebidamente de casas de judíos procesados (una suposición del autor, dado lo fragmentario de la documentación, sí sabemos de cierto que se apoderó de tres esclavos pertenecientes al judío Benadeva, regidor del Ayuntamiento de Sevilla, quemado por hereje).

En definitiva -concluye el autor-, “una tragedia en nuestro pasado, una lacra que justifica la leyenda negra, pero donde las víctimas a veces dejan muy alta la condición humana”.

Hasta aquí. Un artículo, en fin, justamente premiado por su contenido histórico, su rigor científico y, algo muy importante, la agilidad narrativa al contarnos esta, digamos, historia. Enhorabuena al autor, galardonado anteriormente en este mismo certamen y en otros de tipo histórico, didáctico o creativo.

            El otro paisano galardonado es Máximo López Jiménez, y lo ha sido con un poema muy bien desarrollado y con una gran sensibilidad. Se centra en Antonio Machado. Aquí usa endecasílabos (el autor es también un gran letrista flamenco, premiado y cantado). En sus versos vemos referencias a los libros y a la propia vida del poeta y nos ha llamado la atención la estrofa donde recuerda que sigue la tumba del poeta fuera de España. Lo hace con tono agridulce: “Quédate con la paz en el destierro / que aún no suena la hora de tu vuelta. / Por aquí siempre fuiste un alma libre / sin frontera entre el hombre y el poeta”. ¿Llegará esa hora de la vuelta alguna vez? Hay quienes piensan que mejor dejar todo como está. ¿Qué piensan ustedes?

 

DONDE LA MAR TE BUSCA Y SUEÑA

 

 

                                   Alejado te he visto de la tierra

                                   donde crece y madura el limonero,

                                   de los áridos campos de Castilla

                                   y del olmo que duerme junto al Duero.

 

                                   De olivares sedientos de Baeza

                                   y la Negra Laguna sollozando

                                   amores juveniles que tan pronto

                                   quedaron bajo tierra descansando.

 

                                   Segovia removió sobre el brasero

                                   la lumbre que en tu pecho no se apaga,

                                   la que surca las aguas del Eresma

                                   deslumbrando a Guiomar entre sus llamas.

 

 

                                   La ira y los despojos de la guerra

                                   te invitan al exilio más amargo:

                                   escalando por valles y montañas

                                   llevaste a otro país tu camposanto.

 

                                   Te fuiste de la mano de don Guido

                                   y con Juan de Mairena dialogando

                                   de una España que muere entre su sangre

                                   y otra España que vive bostezando.

 

                                   Esos días azules de la infancia,

                                   que regresan a ti cada febrero,

                                   le quitan soledades a tu estampa

                                   amada en este puerto marinero.

 

 

                                   Quédate con la paz en el destierro

                                   que aún no suena la hora de tu vuelta.

                                   Por aquí siempre fuiste un alma libre

                                   sin frontera entre el hombre y el poeta.

 

                                   Ya dispuesto para el último viaje,    

                                   sencillo de equipaje y sin tus versos,

                                   van dejando tus huellas por la mar

                                   estelas sin camino de regreso.

 

                                   Releo los proverbios y cantares

                                   y siento yo tu luz hacia la vida

                                   buscando en cada estrofa aquel milagro

                                   de la rama del tronco verdecida.

 

                                   Tu historia resucita cada día

                                   y siente palpitar bajo la tierra

                                   como un río de amor en breves cartas

                                   allá donde la mar te busca y sueña.

 

 

            Enhorabuena a los organizadores y a todos los premiados (pueden verse en las fotos del índice), y especialmente a los dos creadores citados, paisanos y amigos, amigos y paisanos. Un honor difundir su obra, que ya es de todos. Un libro, editado por editorial Alfar, reúne todos los trabajos premiados, como en años anteriores.

 

 

 

JOAQUÍN RAMÓN PÉREZ BUZÓN, PREMIADO POR UN RELATO QUE RECREA UNA POSIBLE RELACIÓN DE GALDÓS CON EL FEMINISMO DE PRINCIPIOS DEL S. XX

Hola. Os quiero comunicar mi alegría. ¿Por qué? Pues veréis, los amigos deben alegrarse de los logros de sus amigos. Así, mi querido amigo de toda la vida y paisano el profesor de Historia -jubilado ya, como yo- Joaquín Ramón Pérez Buzón, de Paradas (Sevilla), ha vuelto a ser premiado en un concurso literario, en este caso el de La Campana (Sevilla), centrado en la celebración del Día de la Mujer, el 8 de marzo.

Su relato se titula “Hace ciento veintiún años”. Anteriormente ha obtenido otros reconocimientos como el tercer premio del "XV Concurs Literari per a persones de més de 50 anys" (XV Concurso literario, Badalona, para mayores de 50 años), en diciembre de 2021, con la obra “Sonetos de la pandemia”; Declaraciones de Amor del Ayuntamiento de Paradas; Investigación  del IES Isidro de Arcenegui de Marchena (Sevilla); entre otros de didáctica o investigación histórica (es autor de varios libros sobre la historia de nuestro pueblo). Lo felicitamos por este último premio y le hacemos esta pequeña entrevista: 

- Has ganado ya varios premios de investigación y de creación literaria. ¿Qué te anima a participar en los concursos y qué te aportan?

- Me anima alguna situación especial que me fomenta la creatividad. El resultado es una gran satisfacción poder compartirlo con los demás. Por ejemplo, en este caso todo surgió con el centenario de la muerte de Galdós, en 2020, cuando la bibliotecaria del Ayuntamiento de Paradas, Montserrat Suárez, me pidió diera una conferencia en el Día del Libro sobre el gran novelista canario, que se iba a titular "Galdós y Andalucía", pero se malogró con la pandemia. Y de la consulta en la Hemeroteca de Sevilla obtuve unos datos de la visita de don Benito a la capital hispalense, que es el inicio del relato. Dada la especial sensibilidad del célebre novelista por el alma femenina se me ocurrió relacionarlo con el tema de la mujer a principios del siglo XX.

- El relato ganador se centra, a modo de ficción, en la relación de dos grandes escritores, Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán. ¿Por qué te atrajo esta relación para tu relato?

- Bueno, en realidad el relato es un homenaje a las pioneras en la lucha por la igualdad, empezando por la más conocida, Emilia Pardo Bazán y nombrando a otras mujeres, incluyendo una referencia a Purificación Camps, la madre de la carmonense Isabel Ovín, la primera licenciada en Químicas de España, allá por 1917.

- ¿En qué se parecen y qué se aportan mutuamente la Historia y la Literatura?

- Yo creo que ambas son complementarias: la Historia puede aportar una base de realidad a la Literatura, y ésta puede humanizar a la ciencia que estudia el pasado de las civilizaciones.

- Hablando de realidad, ¿qué hay de documentación y qué de ficción en tu relato?

- Pues un poco de cada, digamos que van a medias porque los principales protagonistas son reales, pero su relación tiene un componente de ficción. Así, el diputado Antonio Pedregal fue un político arahalense contemporáneo de Galdós, pero he imaginado la amistad entre ambos para acercarlos al tema feminista y a la villa de La Campana, de tan “sonoro” como enigmático nombre, que es donde he fantaseado que se produce una incipiente reivindicación feminista por parte de unas jóvenes. Para las alusiones a la situación de discriminación de las mujeres hasta 1903 me he documentado en varios artículos (entre ellos el de Gloria A. Franco Rubio, titulado "Los orígenes del sufragismo en España").

HACE CIENTO VEINTIÚN AÑOS

 

Galdós se presentó en el número 4 del Paseo Colón, en Sevilla, el hogar del líder y exdiputado republicano Antonio Pedregal. Aprovechaba su estancia en la capital hispalense, con motivo de la gira teatral con la compañía de María Guerrero, que ponía en escena su obra “Mariucha”, para saludar a su antiguo amigo, después de treinta años sin verse. Se conocieron en Madrid durante la Primera República, pero después Pedregal tuvo que exiliarse y no volvió a ser reelegido. A pesar de sus diferentes ideologías cuajó entre ellos una gran amistad.

Con una emoción temblorosa, llamó a la puerta y salió un hombre de mirada firme, aunque ajada por el paso del tiempo. En eso también eran distintos los amigos, pues Galdós conservaba su típica expresión tímida y huidiza.

Se fundieron en un abrazo histórico, con una intensidad de tres décadas. Era el reencuentro de dos mundos, dos vidas separadas por el destino y la geografía.

Cuando la emoción se relajó en lágrimas, pudo salir la voz:

–Canario, ¿cómo estás? Si supieras cómo he vivido tus éxitos –exclamó Pedregal.

–¡Qué me alegro de verte! –dijo Galdós–. Estás como un chaval, tenaz como siempre. El otro día pregunté por ti, y me dijeron que has estado dando mítines.

–Sí, en Carmona y en La Campana. En este distrito lo tenemos difícil en las elecciones del próximo domingo. Lorenzo Domínguez Pascual está muy bien asentado en el cacicato. Lleva en el Congreso desde 1891. Pero estamos con mucha ilusión. Se hará lo que se pueda.

Te voy a contar una anécdota que nos ocurrió el otro día en el mitin de La Campana, en la plaza delante de la Iglesia de Santa María la Blanca, por cierto un templo muy interesante, con esculturas barrocas de gran valor, que en el Diccionario de Tomás López se atribuyen a Duque Cornejo, pero que son de Felipe de Ribas y de Benito de Hita y Castillo.

–¡Ah!, y el nombre del pueblo, qué curioso, ¿a qué se debe? –preguntó Galdós.

–Pues a mí también me intrigó, pero los vecinos y vecinas me dieron distintas explicaciones. Unos decían que se llamó así por estar en la Campiña sevillana; otros que se debía a la campana que se tocaba para avisar de las incursiones de los moros, cerca de la frontera con el reino granadino. Y la tercera es la que emitió el que fuera alcalde de la población en 1876, Juan Gil de Gibaja, que la hacía derivar de una campana colgada de un árbol que servía a los ganaderos para recibir órdenes.     

 Pues bien, en el acto había entre el público unas chicas veinteañeras con una pancarta donde se podía leer: “Queremos votar y estudiar en la Universidad”, lo que me sorprendió gratamente. Como algunos muchachos empezaran a increparlas para que se marcharan a casa, me acerqué a hablar con ellas. Les pregunté si conocían el movimiento sufragista y me dijeron que se lo había explicado su maestra doña Purificación Camps, que había leído obras de Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán; les había hablado de Millicent Garrett y Emmeline Pankhurst, e incluso les había enseñado varios números del periódico “Conciencia Libre” de Córdoba del año pasado de 1902; pero que doña Purificación no sabía que estaban allí, que había sido una iniciativa propia.

 Yo les di la bienvenida, les alabé su intención y la sabiduría de su maestra y les propuse que se colocaran detrás mía, lejos de los que las molestaban. Y así ocurrió. Yo me referí al tema en el discurso, señalando la injusticia que suponen las múltiples discriminaciones hacia las mujeres y noté que empezó a acudir más gente, sin duda atraída por la novedad reivindicativa. Es la savia nueva que nos llega.

           –De lo que me dices de las jóvenes feministas no me extraña nada, porque mi amistad con Emilia me ha puesto sobre la pista de que asistimos al nacimiento de un gran movimiento social, que tendrá un gran futuro. Ya sabes de mi sensibilidad por el tema de la mujer, a la que he dedicado tantos títulos de mis novelas.

–Hablando de eso, si supieras cómo me he bebido tus libros, como si fueran míos, como aquellos primeros Episodios que me leías antes de llevar a imprenta y donde yo te matizaba esto o lo otro.

En ese momento, Pedregal señala a su compañera y se la presenta a Galdós.

–Perdón, esta es mi mujer, aunque no estemos casados: Francisca Antequera. A ella le debo la felicidad que tengo.

–Encantado de conocerla. Me alegro mucho de verlos tan unidos. Yo sin embargo no he tenido tanta suerte con Cupido.

–Bueno, bueno, se cuenta por ahí que eres un donjuán –apuntó su amigo–. Y quiero también presentarte a la pequeña de la casa, a Encarnita, la sobrina de Francisca, que está por ahí dentro y se va a alegrar de conocerte, pues le he hablado mucho de ti.

A la llamada de doña Francisca acudió una joven de unos quince años, que saludó a Galdós, mientras don Antonio señalaba:

–Mira, estás teniendo el privilegio de hablar con el mejor novelista por lo menos de nuestro tiempo. A ella le gusta la Literatura, pero le gusta más la Medicina. Ahora está estudiando Bachillerato en el Instituto Provincial “San Isidoro”, pero para acceder a la Universidad tendrá que pedir autorización al Ministerio de Instrucción Pública, lo que supone unos largos trámites y que el Catedrático quiera aceptarla en su clase. Parece mentira que todavía piensen algunos que la mujer puede desordenar un aula con su presencia. ¡Y después de todo, el título no le cualifica para el ejercicio profesional! ¡Es una vergüenza!

–Ya lo creo –dijo Galdós–, pero ella lo va a conseguir. Se nota que es inteligente.

–Gracias, señor –dijo la chiquilla–. ¡Mi tío me ha hablado tanto de usted, que solo me quedaba saludarle! He leído algunas novelas suyas y me han encantado. La que más me ha gustado de las últimas ha sido “El abuelo”.

–Buena elección. Quizás debería llevarla al teatro, como “Realidad” o “Doña Perfecta”. Pues te animo a que hagas realidad tu sueño, pero para ello deberás luchar con todas tus fuerzas, porque lamentablemente la situación de la mujer en España en este momento es bastante discriminatoria. Paradójicamente el Código Civil os niega la plena capacidad jurídica y el Penal sin embargo os dice que podéis ser condenadas igual que los hombres, como denunció Concepción Arenal hace ya muchos años.

–Y fíjate lo que ocurrió en 1889 –añadió don Antonio–, cuando se impidió a tu amiga Emilia Pardo Bazán la entrada en la Real Academia Española, rechazada por las actitudes misóginas de escritores como Juan Valera y José Mª Pereda. Eso prueba que el movimiento sufragista en nuestro país es, como dijo María Pi y Sunyer, una pompa de jabón, con numerosas excepciones, como Arenal, Pardo Bazán o Rosario de Acuña.

–Es una pena y no lo podemos consentir –señaló don Benito–. Tenemos que permitirle a nuestras muchachas desarrollar sus extraordinarias capacidades, removiendo los obstáculos que encuentran en su camino, y contribuir así a la tarea más maravillosa que se pueda concebir: la educación en igualdad de las futuras ciudadanas y ciudadanos.

                                            Joaquín Ramón Pérez Buzón

 

FOTOS: Archivo de Joaquín Ramón Pérez Buzón. Fotos de Wikipedia: Benito Pérez Galdós ( por Pablo Audouard hacia 1904 ) y Emilia Pardo Bazán (por Luis Sellier en 1885).

 

 

 

 

                                                                                  

 

 

Comparte