La muestra reivindica una parte menos conocida de la trayectoria de uno de los grandes nombres del arte español del siglo XX. Nacido en Barcelona en 1876 y fallecido en Arcueil en 1942, González alcanzó un papel fundamental en la renovación de la escultura contemporánea, pero su producción pictórica y gráfica permaneció en un segundo plano. Con la colaboración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el proyecto recupera esta vertiente de su creación y muestra su importancia para comprender el conjunto de su trayectoria artística.
La selección permite acercarse a las inquietudes que atraviesan sus dibujos y pinturas y que también encuentran continuidad en su escultura. La relación entre tradición y modernidad, la construcción de las formas, la investigación en torno al volumen, la abstracción y su interés por la naturaleza y el mundo rural aparecen como algunos de los ejes de su producción. A ello se suma la diversidad de influencias que incorpora a lo largo de los años, desde el noucentisme hasta las propuestas vinculadas al cubismo y al surrealismo, revelando a un artista atento a las transformaciones de las vanguardias de su tiempo.
Con esta exposición de carácter íntimo y cuidado, el proyecto pone el foco en un capítulo menos explorado de las vanguardias parisinas y contribuye a ampliar la visión sobre la figura de Julio González. La muestra recupera así una producción que, pese a su relevancia y extensión, no recibe históricamente la misma atención que su obra escultórica. La propuesta adquiere además un significado especial al coincidir con el 150 aniversario de su nacimiento, convirtiéndose en un homenaje a un creador esencial para entender la evolución del arte moderno español.