Desde pequeño, José Antonio ha querido dedicarse al teatro, pese a ser consciente de su falta de talento para la interpretación. Su entorno ha intentado convencerlo de que abandone esa aspiración, pero su pasión por la escena permanece intacta. Para él, ser actor representa mucho más que una profesión: es el sueño al que no está dispuesto a renunciar.
Con el paso de los años, José Antonio se casa con Asunción y trabaja en una fábrica de salazones, mientras continúa persiguiendo su objetivo. Ni su mujer ni sus amigos consiguen apartarlo de una vocación que mantiene viva a pesar de las dificultades.
La pasión infinita plantea así una historia sobre la fuerza de los deseos personales y la distancia que puede existir entre las aspiraciones y la realidad.