La recuperación de la novela picaresca escrita por Gregorio González en 1604 y perdida durante más de tres siglos, inspira una propuesta teatral que rescata del olvido una obra prácticamente desconocida para el público. Lo que comienza como un ejercicio de recuperación patrimonial se convierte, durante el proceso de adaptación, en una reflexión sobre la sorprendente vigencia de un texto que retrata la miseria moral, la lucha por la supervivencia y la ausencia de escrúpulos. A través de las andanzas de su protagonista, la obra establece paralelismos con la sociedad actual y aborda cuestiones como la mentira, la corrupción, la falta de empatía y la deshumanización, demostrando que algunas contradicciones humanas atraviesan intactas el paso de los siglos.
En el centro de la propuesta se encuentra Onofre, un personaje complejo y lleno de matices que oscila entre lo adorable y lo despreciable, entre la seducción y la crueldad, y que interpela al espectador sobre sus propios límites morales. Su capacidad para despertar sentimientos contradictorios convierte la representación en una invitación a cuestionar hasta dónde puede llegar una persona cuando la supervivencia se impone a cualquier principio. El humor, presente de forma constante en el texto original, aligera la crudeza de las situaciones y transforma asuntos como la delincuencia y la falta de escrúpulos en una experiencia escénica que combina crítica social, ironía y entretenimiento. Una recuperación literaria que encuentra en el teatro una nueva vida y en la actualidad un espejo tan incómodo como revelador.