Pocas obras del teatro español retratan con tanta ferocidad las miserias humanas como Divinas palabras, el universo de Ramón María del Valle-Inclán que trasciende fronteras gracias a su potencia literaria y a la extraordinaria riqueza de sus imágenes. Considerada una de sus creaciones más universales y una de las más representadas fuera de España, la pieza sitúa al espectador ante un mundo dominado por la avaricia, la lujuria y la muerte, donde la crueldad convive con lo grotesco y la degradación moral adquiere dimensiones casi rituales. En torno a la familia de un sacristán de aldea, Valle-Inclán compone una parábola incómoda sobre la codicia, la superstición y la explotación de los más vulnerables, revelando comportamientos que, pese a la distancia temporal, siguen encontrando resonancias en la sociedad contemporánea. Atalaya afronta este universo con una nueva puesta en escena que recupera la fuerza transgresora del texto y explora sus posibilidades expresivas desde una mirada escénica intensa, física y profundamente simbólica.
La nueva versión llega en un momento especialmente significativo para Atalaya, coincidiendo con la evolución artística impulsada por sus cuatro décadas de trayectoria y por el trabajo formativo desarrollado en el Centro TNT. La experiencia acumulada por distintas generaciones de intérpretes, junto al encuentro del director y los actores con cerca de un centenar de maestros y pedagogos de tradiciones teatrales de todo el mundo, alimenta una propuesta en la que la voz ocupa un lugar esencial. La palabra de Valle-Inclán se convierte en materia sonora y emocional, mientras los cánticos interpretados en directo por los actores amplifican la dimensión ritual de la obra y refuerzan su atmósfera de crudeza y extrañamiento. Texto, cuerpo y música vocal confluyen así en un lenguaje escénico que lleva al límite la expresividad del conjunto y devuelve al clásico toda su capacidad de interpelación.