La compañía Atalaya vuelve a una de las grandes obras del teatro español del siglo XX con su puesta en escena de Divinas palabras, de Ramón María del Valle-Inclán. Una pieza que aborda la avaricia, la lujuria y la muerte a través de una mirada descarnada y grotesca sobre la miseria humana, encarnada en una familia de aldea encabezada por un sacristán.
Con su lenguaje poético y simbólico, Valle-Inclán retrata la decadencia moral y social de sus personajes en una historia cuya vigencia permite establecer conexiones con la realidad contemporánea. Atalaya propone una lectura escénica actual, marcada por una potente composición visual y un destacado diseño de escenografía e iluminación.
La energía interpretativa, las imágenes, los cánticos y la coralidad adquieren un papel protagonista en un montaje que apuesta por la fuerza expresiva y la dimensión mágica de la obra, sin renunciar a la crudeza y al carácter grotesco del original.