La exposición El espejo del alma reúne la obra de Juan Domínguez (Sevilla, 1961), pintor autodidacta que aborda géneros tradicionales como el paisaje, las marinas, el retrato y el desnudo desde una perspectiva expresionista, con especial atención al color, la luz y la fuerza del gesto. Su pintura combina referencias del expresionismo y el fauvismo con un lenguaje personal, de ejecución aparentemente áspera, pero sostenido por un dominio preciso de la forma y la materia pictórica.
Las figuras ocupan el centro de sus composiciones y adquieren una presencia rotunda sobre fondos que suelen moverse entre la abstracción y la oscuridad. En ocasiones, los objetos también cobran protagonismo y aparecen envueltos en atmósferas inquietantes, con espacios cerrados que transmiten desasosiego, soledad o nostalgia. La sombra y la luz funcionan como fuerzas complementarias: modelan los cuerpos, intensifican las expresiones y refuerzan la carga emocional de las escenas.
Domínguez trabaja con óleos, pasteles y pasteles al óleo, además de recurrir en sus dibujos a la sanguina, el carbón, la sepia y el grafito. La precisión del trazo convive con una concepción expresiva de la imagen, en la que el color y la iluminación adquieren un papel decisivo. El resultado es una obra de carácter introspectivo, alejada de la búsqueda de una belleza complaciente y orientada a explorar la dimensión psicológica de figuras y objetos.
Su trayectoria expositiva incluye espacios como la Fundación El Monte (1999), la Galería Margarita Albarrán (2004), Canal Sur RTVE (2010) y la Sala Nuevo Ateneo de Camas (2016 y 2017). En 2002 recibe una Mención de Honor en el Premio Gustavo Bacarisas, convocado por el Distrito Casco Antiguo del Ayuntamiento de Sevilla.