La memoria familiar, los afectos y las heridas que atraviesan generaciones protagonizan esta exposición, en la que el artista Javier Almán convierte fotografías antiguas en relatos visuales sobre la identidad y la experiencia humana. A través de collages elaborados con imágenes vintage, el creador propone una mirada íntima a los vínculos familiares y a las huellas emocionales que acompañan a cada historia personal. La muestra reúne 45 collages, una urna de cristal con una fotografía concebida como escultura, dos instalaciones y una videocreación, articulados en torno a 17 familias y tres ejes fundamentales: la familia, la herida y el proceso de sanación. Un recorrido artístico que invita a reconocer cómo los recuerdos, los silencios y los afectos configuran nuestra manera de comprender el presente.
Durante casi tres años, Almán ha trabajado sobre fotografías originales fechadas entre 1887 y 1976, procedentes de su colección personal y adquiridas en anticuarios y a coleccionistas de distintos países durante sus viajes. Algunas de estas imágenes llevan la firma de destacados fotógrafos de su época, pero es la intervención del artista la que les otorga una nueva dimensión narrativa. A los retratos y escenas del pasado se incorporan objetos cargados de significado autobiográfico, procedentes de su propia familia o de su particular «baúl de los recuerdos». Entre ellos figuran unos pendientes de su madre y el borlón de un traje flamenco que vistió cuando tenía tres años. Estos elementos convierten cada composición en un espacio de encuentro entre la memoria individual y las experiencias heredadas, donde los objetos cotidianos adquieren la capacidad de evocar presencias, emociones y ausencias.
La poesía ocupa también un lugar esencial en este proyecto, que establece un diálogo entre las imágenes y la tradición literaria española. Los títulos de las obras remiten a versos y universos creativos de autores como Federico García Lorca, María Zambrano, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Josefina de la Torre, Antonio Machado, Manuel Alcántara, Gloria Fuertes, Rosa Romojaro y María Victoria Atencia. Esta presencia literaria amplía las posibilidades de interpretación de las piezas y aporta nuevas resonancias a unas imágenes que transitan entre lo íntimo y lo universal.