El festival regresa en su segunda edición con una propuesta que amplía los límites de la creación contemporánea y conecta música electrónica, arte digital, nuevas tecnologías y experimentación audiovisual. Impulsado por Rocknrolla Producciones como evolución del proyecto cultural ‘Electrolunch’, el festival crece este año hasta convertirse en una cita entre dos ciudades con la mirada puesta en situar a Andalucía en la vanguardia de las nuevas escenas electrónicas y multimedia. La programación combina sesiones de DJ, instalaciones artísticas y un programa formativo concebido para acercar estas disciplinas a nuevos públicos y consolidar el tejido creativo andaluz.
La música toma el protagonismo el 16 de octubre, desde las 17.00 horas, con una jornada que cuenta con el DJ, productor y comisario Steve Bug como uno de sus principales reclamos. Figura fundamental en la evolución del house y el techno europeo y fundador del sello Poker Flat Recordings, Bug presenta un sonido que transita por el house profundo, el acid y el minimal techno, acompañado en esta ocasión por Paula Kasbaeh, Juani Cash, Isa Ruiz, Rojas DJ y Seko La Cuba. Al día siguiente, ‘NXT Pro’ pone el foco en la formación y profesionalización del sector audiovisual con talleres dedicados a herramientas como Resolume Live, TouchDesigner y Processing, además de inteligencia artificial aplicada al cine, live cinema y creación audiovisual en tiempo real.
El festival completa su programación con ‘NXT Open Call’, una muestra de arte digital que reúne las dos propuestas seleccionadas en esta convocatoria, desarrollada con la colaboración del Instituto Andaluz de las Artes Plásticas y Visuales (IAAPV). ‘Indentities’, de Gustavo Chico, parte del imaginario arcade para explorar la relación entre píxel, imagen y juego, mientras que ‘Sistemas Emergentes’, de Yeisuly Arce, plantea una instalación audiovisual autogenerativa en la que estructuras orgánicas se conectan, expanden y transforman. Entre raíces, redes neuronales, ríos, circuitos e infraestructuras digitales, ambas piezas reflejan el espíritu de un festival que entiende la tecnología no solo como herramienta, sino como territorio de creación, experimentación y nuevas formas de expresión.