En medio de un ritmo de vida marcado por la velocidad y la necesidad constante de avanzar, Y el regusto propone detenerse y prestar atención a aquello que normalmente pasa desapercibido. La pieza plantea un acercamiento a los pequeños placeres, a la belleza de lo cotidiano y a otras formas de relacionarse con el tiempo y con los demás. A través de testimonios y del movimiento, Alejandra Ruiz de Alda y Raquel Lao construyen una propuesta que transita entre la experiencia personal y lo imaginado para reivindicar la presencia, la calma y la posibilidad de disfrutar con los sentidos abiertos.
La obra explora distintas maneras de habitar el mundo y de establecer vínculos, poniendo el cuerpo y la escucha en el centro de la experiencia escénica. Sus creadoras utilizan la danza como una herramienta para observar lo cotidiano desde otra perspectiva y recuperar gestos, sensaciones y formas de conexión que la vida acelerada tiende a relegar. El resultado es una pieza que invita al público a cambiar el ritmo, dejar atrás la urgencia y descubrir el placer que existe en permanecer, mirar y sentir.
El montaje cuenta con la dirección artística, coreografía e interpretación de Alejandra Ruiz de Alda y Raquel Lao, y con la producción de la compañía La Imbuición. La música está compuesta por Juano Azagra y María Luz Montesinos, de Slow Project, mientras que la canción original está creada por las propias intérpretes junto a José María Díaz López. Nacho Buenaventura firma el diseño de iluminación y Caridad Lao Luque el vestuario, con Jorge Dubarry al frente de la distribución. La propuesta cuenta además con fotografías de Julieta Montesinos, Nuria Alba y Ángel Abelaira y un teaser realizado por Carlos Bonilla.
Esta obra supone uno de los primeros trabajos de La Imbuición, compañía de danza emergente fundada en Sevilla en 2024 por Alejandra Ruiz de Alda y Raquel Lao. Su trabajo parte de una mirada contemporánea y multidisciplinar que busca establecer un diálogo directo con la sociedad y el territorio a partir de experiencias humanas y cotidianas. Esta primera etapa viene respaldada por varios reconocimientos, entre ellos el Premio PAD al Mejor Espectáculo Revelación 2025 y el Premio del Festival DZM al Mejor Espectáculo Site-specific, además de una nominación a los Premios Lorca 2025 en la categoría de Mejor Intérprete Femenina de Danza y varias candidaturas en los Premios Zentradas.