Proyecto artístico que reflexiona sobre la tecnología turística como mecanismo de creación de contenidos y, al tiempo, extrañamiento-alienación de éstos. Lo hace a partir de unas preguntas fundamentales: ¿Qué busca el turista? ¿Lo encuentra? ¿Por qué una atracción lo es? Para ello, el proyecto genera dispositivos documentales y/o performativos protagonizados o conducidos por David Montero a los que llamaremos máquinas turísticas. A través de ellas, se irá construyendo un acercamiento corporal, emocional e intelectual a la experiencia de la visita turística y su irremediable dualidad: visitante-atracción, o sea, observador-observado, objeto-sujeto, víctima-verdugo; habitando y complejizando ambos roles.