Ballets de Isaac Albéniz y Julián Bautista
Cuando se habla de figuras femeninas que marcaron un antes y un después en la danza del primer tercio del siglo XX, es imprescindible recordar a Antonia Mercé, conocida como “La Argentina”. Su muerte, ocurrida a los 45 años el 18 de julio de 1936, truncó una trayectoria breve pero de enorme influencia. En vida ya había sido reconocida como una artista excepcional, y Federico García Lorca llegó a incluirla entre aquellos creadores irrepetibles cuyo arte es único y desaparece con ellos mismos. Sin embargo, su legado ha superado el tiempo y su presencia artística sigue viva casi un siglo después.
Prueba de ello son dos de sus coreografías más emblemáticas, El Contrabandista y Sonatina, presentadas por Les Ballets Espagnols de Antonia Mercé, que causaron gran impacto en el público parisino en 1928. Esta propuesta, que combina tradición y modernidad de forma singular, es recuperada hoy por Antonio Najarro, exdirector del Ballet Nacional de España, en una nueva producción que se apoya en los figurines y decorados originales, aunque concebida más como una evocación contemporánea que como una reconstrucción literal.
Las partituras de compositores como Isaac Albéniz, Enrique Granados, Joaquín Malats o Julián Bautista reflejan la profunda huella que dejó Mercé en la cultura musical y dancística de su época. El resultado es un reencuentro lleno de sensibilidad con una artista fundamental de la danza española.