Rafael Álvarez, El Brujo.
Rafael Álvarez, El Brujo, vuelve a situarse en ese territorio escénico en el que el humor, la reflexión y la tradición teatral se encuentran con la espiritualidad. La segunda venida de Cristo o el yoga de Jesús toma como punto de partida la obra de Paramahansa Yogananda del mismo título y recupera también fragmentos de Evangelio de San Juan, espectáculo que El Brujo presentó hace quince años.
La propuesta continúa una línea artística estrechamente vinculada al teatro de Darío Fo, maestro fundamental en la trayectoria del intérprete. Como el dramaturgo italiano hizo en Misterio Bufo al aproximarse a los evangelios gnósticos desde la sátira, la narración popular y la tradición juglaresca, El Brujo construye un espectáculo en el que humor, gesto, sonido, silencio y palabra se convierten en herramientas para abordar cuestiones que trascienden cualquier época.
Más que plantear una representación religiosa convencional, el espectáculo utiliza la figura de Jesús y las ideas de Yogananda como punto de partida para formular preguntas sobre la existencia, la espiritualidad, la conciencia, el sentido de la vida y la condición humana. El escenario se transforma así en un espacio de diálogo en el que la risa y la reflexión avanzan juntas.
En esta propuesta vuelve a aparecer el sello de El Brujo: un intérprete prácticamente solo frente al público, heredero de una tradición oral en la que el actor cuenta, interpreta, transforma y establece una relación directa con el espectador. Un teatro de raíz popular que conecta con los antiguos juglares y reivindica la capacidad de la escena para abordar las grandes preguntas a través de la palabra, el humor y la imaginación.