Música regenerada
Hasta donde se sabe, ningún régimen totalitario ha sido capaz de engendrar obras de arte verdaderamente perdurables. En todo caso, estas han surgido como reacción, a contracorriente, fruto de creadores que trabajaron en los márgenes, enfrentados al sistema y a su tiempo histórico. Algunos de ellos, como Holländer, Kurt Weill o Mischa Spoliansky, se vieron empujados al exilio por su conciencia artística. Otros, como el gran Viktor Ullmann, fueron condenados a morir en Auschwitz. Ute Lemper se ha convertido en una de las principales embajadoras de ese repertorio que los regímenes intolerantes etiquetaron como “arte degenerado”, denominación con la que se englobó buena parte de la producción nacida en la efímera pero intensamente fértil República de Weimar.
El espectáculo Weimar Suite va más allá de un periodo histórico concreto y reúne un conjunto de músicas híbridas en las que se difumina la frontera entre lo culto y lo popular: la canción de cabaret, la melodía callejera, el tango y otras formas mestizas de expresión musical. Este universo sonoro exige una intérprete de gran versatilidad, con una voz inconfundible y una presencia escénica capaz de recrear, sobre las tablas del teatro, la atmósfera original de estas piezas.
En este contexto, Ute Lemper, acompañada por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, encarna al mismo tiempo a figuras icónicas como Marlene Dietrich, Lotte Lenya o Edith Piaf, en un homenaje vibrante a la libertad creativa y a la belleza del arte en tiempos convulsos, cuya vigencia permanece intacta en la actualidad.