Ópera en un prologo y cinco actos de Charles Gounod, Liberto De Jules Barbier y Michel Carré, Sobre la tragedia de William Shakespeare
Entre los actos primero y segundo de Roméo et Juliette, nuestra protagonista pierde sus trenzas. La adolescente despreocupada que se presenta ante el público deseando vivir en un sueño se transforma en mujer después del primer encuentro nocturno con su amante prohibido. Julieta cambia su voz ligera por la de una soprano de tintes más dramáticos, todo un desafío vocal y escénico que añade profundidad a esta opéra comique lindante por momentos con la grand opéra, una “hermosa progresión”, como la definió Charles Gounod, en un prólogo, cinco actos y cuatro dúos de amor.
Llega al Teatro de la Maestranza una nueva producción del Teatro dell’Opera di Roma, bajo la dirección escénica de Luca De Fusco, que propone una lectura centrada en el eterno enfrentamiento entre jóvenes y adultos, las dificultades del diálogo entre generaciones y el peso de las normas sociales.
En esta historia de contrastes, el día se asocia con la luminosa Julieta, mientras que la noche, iluminada por la luna, define la figura de Romeo. La obra, único gran éxito inmediato de su autor y una de las piezas fundamentales del repertorio lírico, regresa ahora como un espectáculo de gran formato, lleno de poesía, movimiento y tragedia, impregnado del inconfundible espíritu de la melodía francesa.