Fugaz XXIV BIENAL DE FLAMENCO
Como si de una vida anterior se tratase, Sevilla aún atesora en el recuerdo cómo Juan Medina (La Línea de la Concepción, 1982) llenó la Plaza de España con miles de gargantas coreando sus canciones, en su despedida del 'Makandé'. Aquello es un capítulo cerrado. Hoy, a los 43 años, estrena una nueva vida. Una que orbita alrededor de la guitarra y que se alimenta de la disciplina callada del estudio. Una suerte de «vida monje» que le alejó de la vida nocturna y la intensidad de la fama para reconciliarse con la música desde otro lugar.
Su nuevo trabajo, 'Fugaz', grabado y producido por él mismo, es tan solo la tapa de lo que está escribiendo en esta nueva etapa: un disco tejido a fuego lento, fruto de cuatro años de silencio, sumado a un aprendizaje y una búsqueda de un lenguaje propio. Lejos de los focos del cantante, Medina encara el vértigo del reinicio con la serenidad de quien sabe que, cuanto más se adentra en los caminos que le ofrece música, más inabarcables son sus posibilidades. El 8 de octubre, en la Malandar Club (entradas), Sevilla será testigo no de la vuelta, sino del empezar de cero de un nuevo Juan