25 LORCA Y GRANADA EN LOS JARDINES DEL GENERALIFE
Kiki Morente · Largartija Nick · Israel Galván
Omega regresa al escenario en su trigésimo aniversario como una obra que sigue operando más como fractura estética que como repertorio cerrado. Publicado en diciembre de 1996 por Enrique Morente junto a Lagartija Nick, el álbum supuso una ruptura en los códigos del flamenco contemporáneo al incorporar estructuras del rock, la poesía de Federico García Lorca y textos de Leonard Cohen en una misma arquitectura sonora.
El proyecto se articula en torno a una serie de fuerzas creativas que alteraron los límites tradicionales del género: la voz de Enrique Morente como motor expresivo, el lenguaje eléctrico de Lagartija Nick, la herencia literaria lorquiana y la escritura introspectiva de Cohen. La combinación de estos elementos no generó una fusión convencional, sino un espacio de fricción donde distintos lenguajes musicales y poéticos convivieron en tensión permanente.
Con el paso del tiempo, Omega ha sido reubicado dentro de la historia reciente de la música española como una obra de referencia en los procesos de hibridación sonora. Su recepción inicial, marcada por la incomprensión en determinados sectores, contrasta con su posterior incorporación al canon contemporáneo, donde se entiende como una pieza clave en la transformación de las relaciones entre flamenco, rock y poesía.
La conmemoración de su 30 aniversario se plantea como una relectura escénica que no busca reconstruir el álbum, sino activar su condición de obra abierta. La propuesta incorpora a Lagartija Nick como testigo directo del proceso original y a Kiki Morente como continuidad vocal de su autor principal, estableciendo un diálogo entre memoria, transmisión y presente creativo.
El dispositivo escénico se completa con la participación del bailaor Israel Galván, cuya presencia introduce una dimensión coreográfica que desplaza el material original hacia nuevos territorios expresivos. El resultado no remite a una recreación literal, sino a una actualización del impulso inicial del proyecto: una exploración del riesgo como forma de composición.
Omega 30 aniversario se sitúa así en el cruce entre homenaje y reactivación, entendido como un sistema vivo que vuelve a confrontar al espectador con la idea de límite artístico. En escena, la obra recupera su condición de acontecimiento más que de objeto histórico, insistiendo en la idea de la música como espacio de conflicto, apertura y transformación.