Se presenta una iniciativa cultural que amplía la presencia de la obra de Pablo Picasso más allá del espacio museístico, proponiendo nuevas lecturas a partir de su diálogo con colecciones patrimoniales y artistas contemporáneos en distintos enclaves de Andalucía.
El proyecto, comisariado por Miguel López-Remiro, director artístico del Museo Picasso Málaga, parte de la idea de que la cerámica constituye en Picasso una vía de conexión entre tradición e innovación, así como entre memoria y modernidad. En paralelo, la obra de Miquel Barceló se aborda como un espacio de exploración en el que confluyen lo ancestral, lo corporal y lo experimental.
Junto a Tania Fábrega, directora del Museo de Almería, y Laura Esparragosa, directora del Museo de Cádiz, comisarias adjuntas de la exposición, el proyecto sitúa a Almería y Cádiz como contextos clave en el Mediterráneo y el Atlántico, respectivamente, para comprender la evolución de la cerámica. Desde esta perspectiva, la propuesta genera un diálogo entre pasado, presente y futuros posibles a través de las obras de Picasso y Barceló.
La iniciativa cuenta con la participación del Museo Picasso Málaga, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso (FABA), la Fundación Unicaja y la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, entidades que refuerzan con este proyecto su compromiso con la cultura como herramienta de cohesión social, desarrollo educativo y acceso al arte en el conjunto del territorio andaluz.