La exposición reúne una selección de 18 obras vinculadas a la denominada plástica musical de Ochoa, desarrollada especialmente a partir de la década de 1940 en su estudio de la Cartuja de Valldemossa, en Mallorca. Seducido por la espiritualidad del entorno, el artista trasladó a sus lienzos la expresión pictórica de la música, creando composiciones inspiradas en grandes obras y autores como Beethoven, Vivaldi, Stravinsky, Debussy o Bach. Entre las piezas que pueden contemplarse figuran Beethoven, Sinfonía núm. 9, Primavera de la sinfonía Las cuatro estaciones de Vivaldi, El pájaro de fuego de Stravinsky, Debussy: La catedral sumergida y El ángel rosa en la Pasión según San Mateo de Bach, junto a diversas abstracciones musicales. El carácter monumental e introspectivo del Monasterio de la Victoria establece así un diálogo especialmente adecuado con esta faceta de la obra del pintor.
Nacido en El Puerto de Santa María en 1891, Enrique Ochoa fue conocido como el pintor de la música y de la mujer, además de precursor del gestualismo y uno de los grandes ilustradores españoles del siglo XX. Su trayectoria estuvo marcada por el contacto con diferentes corrientes artísticas y por una amplia red de relaciones con figuras de la cultura de su tiempo, entre ellas Federico García Lorca, Pablo Picasso, Rafael Alberti y Manuel de Falla. El Puerto de Santa María desempeñó un papel fundamental en sus comienzos: en 1910 fue nombrado profesor de modelado de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia y, posteriormente, recibió el título de Hijo Predilecto de la ciudad, que también le dedicó una calle.
La exposición es fruto del trabajo de documentación y recuperación desarrollado por la Fundación Pintor Enrique Ochoa y el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, con el apoyo de Cremades & Calvo-Sotelo Abogados, Fundación Cajasol y HLA Grupo Hospitalario. Para José Estévez, comisario de la muestra y presidente de la Fundación, presentar este legado en el Monasterio de la Victoria supone una oportunidad para acercarse a la dimensión más personal y espiritual del artista. La Fundación, institución sin ánimo de lucro impulsada por los herederos de Ochoa, trabaja en la recuperación, conservación y difusión de su legado mediante exposiciones, conferencias y otras iniciativas, además de investigar sus vínculos con los distintos movimientos artísticos de los que fue impulsor y participante.