Mirar más allá del Sistema Solar permite plantear una de las grandes preguntas de la astronomía: ¿hay otros planetas capaces de albergar condiciones semejantes a las de la Tierra? La exposición Misión PLATO. En busca de nuevas Tierras acerca al público a esta cuestión a través de la misión espacial PLATO (PLAnetary Transits and Oscillations of stars), impulsada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y cuyo lanzamiento está previsto para 2027. El proyecto centra sus esfuerzos en localizar exoplanetas y estudiar si algunos de ellos presentan características compatibles con la habitabilidad, además de analizar las estrellas en torno a las que se encuentran.
Tras la búsqueda de estos mundos existe una compleja infraestructura tecnológica en la que participa la investigación española. El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) desarrolla las dos unidades principales de electrónica de la misión, las denominadas MEU (Main Electronic Unit), auténticos centros de procesamiento y comunicación de los datos obtenidos por los telescopios. Cada unidad incorpora seis ordenadores, dos sistemas de comunicación espacial SpaceWire y sus correspondientes fuentes de alimentación. Estas últimas, las MEU-PSU (Power Supply Unit), cuentan con el desarrollo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).
Detectar un planeta situado a años luz no significa observarlo directamente. Una de las claves está en medir las pequeñas alteraciones que provoca en la luz de su estrella. Cuando un exoplaneta cruza por delante de ella, desde la perspectiva de los telescopios, bloquea una diminuta parte de su luz y produce un descenso periódico en su brillo. Este fenómeno, conocido como tránsito planetario, proporciona una primera pista sobre la existencia del planeta y permite obtener información sobre su tamaño y su movimiento alrededor de la estrella.
La investigación continúa con la denominada velocidad radial, un procedimiento que permite confirmar la presencia del exoplaneta y aproximarse al conocimiento de su masa. La gravedad del planeta provoca un ligero movimiento de su estrella anfitriona, que se acerca y se aleja periódicamente de nosotros. Estas variaciones pueden detectarse mediante técnicas espectroscópicas y completan la información obtenida a través de los tránsitos. Así, la exposición muestra cómo una combinación de observación astronómica, instrumentación de alta precisión y análisis científico hace posible explorar algunos de los lugares más remotos del universo en busca de nuevos mundos.