Eugenio Ampudia presenta su cuarta exposición individual, una propuesta que parte de la electricidad como principio esencial de la vida y como vínculo invisible entre los seres humanos, los animales, las plantas y la propia atmósfera. Antes de convertirse en forma, gesto o materia, la vida es también un diálogo de cargas y potenciales que recorre membranas y atraviesa sinapsis. Desde las conexiones neuronales hasta la actividad eléctrica del cerebro, este fenómeno se encuentra en la base de algunos de los procesos más complejos de los seres vivos y plantea una pregunta central para la muestra: ¿hasta qué punto diferentes formas de vida participan de un mismo lenguaje?
Ampudia amplía esta reflexión más allá del sistema nervioso y dirige la mirada hacia el mundo vegetal. Las plantas, aunque no cuentan con cerebro, perciben su entorno y responden a estímulos como la luz, el viento, la humedad o el contacto mediante señales bioeléctricas y químicas. Estas señales se propagan por el organismo y desencadenan respuestas que permiten su adaptación y crecimiento. La exposición propone contemplar estas capacidades desde una idea de inteligencia distribuida, alejada de la necesidad de un centro y basada en la comunicación constante con el entorno. De este modo, la electricidad se convierte en un hilo conductor para observar las múltiples formas en las que la vida percibe, se relaciona y se transforma.
Millones de años de descargas eléctricas invita así a reflexionar sobre la interdependencia como una de las condiciones fundamentales de la existencia. Un pensamiento humano y el movimiento de una hoja hacia el sol pueden parecer fenómenos completamente diferentes, pero ambos forman parte de una realidad en la que los organismos reciben información, reaccionan y establecen relaciones con aquello que los rodea. Ampudia sitúa al visitante en un espacio de asombro compartido en el que las fronteras entre lo humano, lo vegetal y lo atmosférico se difuminan para revelar una red viva, interconectada y en permanente movimiento.
Nacido en Melgar, Valladolid, en 1958, Eugenio Ampudia es uno de los artistas españoles contemporáneos de mayor reconocimiento internacional. Su práctica multidisciplinar mantiene una mirada crítica sobre los procesos artísticos, el papel del creador, la dimensión política del arte, el significado de la obra y los mecanismos que intervienen en su producción, promoción y consumo. Su trayectoria incluye reconocimientos como el Premio AECA al mejor artista español vivo representado en ARCOmadrid, que recibe en 2008 y 2018, el Premio ARCO-BEEP de Arte Electrónico y una beca de The Delfina Foundation de Londres. Sus obras se presentan en instituciones y espacios internacionales como ZKM, en Karlsruhe; la Jordan National Gallery of Fine Arts, en Ammán; el Museo Carrillo Gil, en México; Boston Center for the Arts; Ayala Museum, en Manila; Whitechapel, en Londres; y la Real Academia de España en Roma. Su trabajo forma parte de colecciones como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, MUSAC, ARTIUM e IVAM.