No todas las especies que encontramos en los paisajes andaluces son originarias de este territorio. Algunas llegan desde lugares muy diferentes, se adaptan a las nuevas condiciones y consiguen expandirse hasta alterar el equilibrio de los ecosistemas. La exposición pone el foco en este fenómeno y da a conocer algunas de las especies exóticas invasoras presentes en la comunidad, sus efectos sobre el medio natural y la importancia de identificarlas para comprender mejor los cambios que experimenta nuestro entorno.
La muestra se vincula al proyecto EXIA, una iniciativa de ciencia ciudadana impulsada por el CSIC en Andalucía que cuenta con la participación de la población para localizar y documentar la presencia de estas especies. A través de la plataforma iNaturalist, quienes participan pueden registrar sus observaciones y contribuir a generar un mapa cada vez más completo de la distribución de especies invasoras en la comunidad. Desde su puesta en marcha en 2023, el proyecto permite identificar 189 especies y reúne una comunidad formada por 228 miembros activos y más de 5.000 participantes ocasionales.
Más allá de explicar un problema ambiental, la exposición reconoce el valor de la colaboración ciudadana en la investigación científica. El proyecto EXIA cuenta con la implicación de más de 200 personas voluntarias, cuya labor resulta fundamental para ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad andaluza. Un vídeo recoge las experiencias de algunos de los participantes más activos, que comparten su relación con el proyecto y animan a los visitantes a involucrarse en esta iniciativa de observación y conocimiento del medio natural.
La red de colaboración se extiende además a nueve asociaciones y a profesionales de distintas instituciones científicas, entre ellas la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) y la Unidad de Coordinación GBIF España-CSIC. Especies invasoras: el caso de Andalucía muestra así que conocer y proteger los ecosistemas no es una tarea exclusiva de los investigadores: la observación cotidiana también puede convertirse en una valiosa herramienta científica. La exposición invita, en definitiva, a mirar con mayor atención la naturaleza que nos rodea y a formar parte activa de su conocimiento y conservación.