George Steiner dice que el ser humano es un animal de lenguaje. Este hace al sujeto y no a la inversa, sostiene Lacan. Claude Hagège afirma en Le Linguiste et les Langues que las lenguas aparecen como conjuntos sintéticos de los reflejos vocales del universo. No se sabe mucho sobre su origen. Parece que el lenguaje surgió con el desarrollo del pensamiento simbólico y de ahí una unidad concreta, la palabra, como algo especial y significativo dentro de un sistema. Esta exposición está atravesada por el lenguaje, por una versión de este que funciona como huella o trazo que, en un intento de comprensión, dirige la mirada a la morfología de su cauce, el cuadro. Dice Emilio Lledó que «la escritura fue el gran descubrimiento, convertida la voz en signo para los ojos, el tiempo de la vida humana adquiría una nueva forma de consistencia en el tiempo de las cosas». En la obra de Chema Cobo, a veces la palabra parece sujetar al lienzo mientras mantiene su función lingüística, otras se esconde tras una imagen, con la que roza. La consecuencia es la deconstrucción de lo real, como si la provocara un chasquido.