La Feria de Abril de Sevilla, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, se celebra en 2026 entre el martes 21 y el domingo 26 de abril, precedida por el tradicional “Lunes de Pescaíto” y el encendido del alumbrado la noche del 20. Este acontecimiento convierte la ciudad en un escenario efímero donde conviven música, baile, gastronomía y sociabilidad, atrayendo a visitantes nacionales e internacionales.
El inicio de la Feria está marcado por el “alumbrao”, momento en el que más de 200.000 bombillas y farolillos iluminan el Real, transformando el recinto en un espacio escénico de gran impacto visual. A partir de ese instante, el ambiente se despliega en torno a las casetas, auténtico núcleo de la vida social, donde familias, peñas y entidades comparten comida, conversación y música. Entre los platos más representativos destaca el pescaíto frito, presente de forma habitual en la oferta gastronómica de estos espacios.
El Real de la Feria, situado en el barrio de Los Remedios, se organiza como una ciudad temporal con calles tematizadas, casetas de distinta naturaleza y una intensa actividad distribuida a lo largo del día. Las mañanas se concentran en el ámbito taurino en la Maestranza, las tardes en el paseo de caballos y carruajes, y las noches en la música y el baile por sevillanas, aunque conviven también propuestas musicales contemporáneas en determinadas casetas.
En esta edición, la portada adquiere un protagonismo destacado. Diseñada por el arquitecto italiano Davide Gambini, propone una lectura patrimonial que combina referencias al Pabellón de Portugal de la Exposición Iberoamericana de 1929 y al cenador de Carlos V del Real Alcázar. Esta intervención refuerza el carácter simbólico del acceso principal al recinto, que actúa como imagen identificativa de cada edición.
El conjunto del Real incorpora además mejoras organizativas y de movilidad, con ajustes en accesos peatonales y en la iluminación de algunas calles, orientados a optimizar la circulación interna y la experiencia del visitante. La estructura tradicional se mantiene mediante la regulación de casetas, la publicación de listados oficiales y la presencia de casetas públicas, junto al Concurso de Exorno, que valora su diseño y ambientación.
La actividad ecuestre sigue siendo uno de los ejes del día, con el paseo de caballos y el Concurso de Amazonas y Caballistas como expresiones visibles de la tradición. A ello se suma la actividad de los industriales feriantes, responsables de las atracciones, y la conservación de carteles, postales y portadas históricas como parte del patrimonio visual de la celebración.
La Feria culmina con un espectáculo de fuegos artificiales sobre el río Guadalquivir, que pone fin a una semana en la que la ciudad se redefine como espacio festivo total.