“Cállate” primera palabra de La zapatera prodigiosa; Bodas de sangre: el Padre de la Novia elogia a su hija que no habla nunca; a Yerma su marido le aconseja que cuando le den conversación, cierre la boca, pues la palabra pertenece a los hombres; y, por supuesto, en La casa de Bernarda Alba la palabra que más se repite es “silencio” que resultaría ser una premonición de lo que sucedería en España poco después. A ese silencio se oponen las mujeres indómitas de García Lorca, mujeres lorquianas que no fueron creadas para permanecer mudas, ni para resignarse.