ALBERTO CORTÉS
Ester propone una reflexión sobre la relación entre el intérprete y el público, explorando cómo la mirada del espectador y las dinámicas del mercado condicionan y transforman el cuerpo del artista. A través de una puesta en escena de marcado carácter performativo, la obra convierte el desgaste físico y emocional en el eje de un discurso que cuestiona la exposición constante, la entrega artística y el consumo cultural.
La pieza plantea un paralelismo entre el cuerpo del performer y el personaje bíblico de Ester, entendido como un cuerpo que se consume por amor y por la necesidad de entregarse a los demás. Desde esa perspectiva surgen interrogantes sobre la posibilidad de construir nuevas formas de devoción y de relación con el público, alejadas de la idea del sacrificio y abiertas a una mirada más consciente, colectiva y respetuosa con quienes crean.
Lejos de instalarse únicamente en la tragedia, la obra reivindica también la performance como un acto de encuentro, cuidado mutuo y celebración compartida. La obra se presenta como una declaración de amor al público y al propio hecho escénico, entendiendo cada representación como un espacio de vulnerabilidad y confianza entre artistas y espectadores.
Como parte de su planteamiento conceptual, la producción establece un límite de 50 funciones, de modo que cada representación forma parte de un proceso de desaparición progresiva de la propia obra. El público conoce el número de función al que asiste, convirtiéndose en testigo del recorrido vital de la pieza y participando en una experiencia que invita a reflexionar sobre el valor de lo efímero y la responsabilidad compartida en el acto de mirar.
Concepto, dramaturgia, textos, dirección e interpretación ALBERTO CORTÉS Diseño de iluminación BENITO JIMÉNEZ Diseño de espacio sonoro ÓSCAR VILLEGAS Dirección musical y violines LUZ PRADO Guitarras ADRIANO GALANTE Coro y piano PROYECTOELE