Sevilla acoge uno de los títulos más deslumbrantes del repertorio lírico francés con la llegada de Roméo et Juliette de Charles Gounod. Esta nueva producción, firmada por el Teatro dell'Opera de Roma bajo la dirección escénica de Luca De Fusco, devuelve a los escenarios sevillanos una de las cumbres de la ópera romántica. La propuesta traslada al público al corazón de un eterno conflicto generacional, donde la eterna tensión entre jóvenes y adultos y el peso asfixiante de las convenciones sociales sirven de telón de fondo para la más universal de las tragedias shakespearianas.
La partitura, concebida en un prólogo, cinco actos y un libreto de Jules Barbier y Michael Carré, destaca por su exquisito tratamiento vocal y dramático. Entre el primer y el segundo acto, la protagonista experimenta una profunda metamorfosis escénica y musical: la adolescente ligera y despreocupada deja atrás su inocencia tras el primer encuentro nocturno con su amante, transformándose en una soprano de acentos más dramáticos. Esta evolución, descrita por el propio Gounod como una hermosa progresión, se despliega a través de cuatro intensos dúos de amor que destilan la elegancia melódica y el lirismo característicos de la escuela francesa.
En esta lectura escénica, el montaje juega con un sugerente contraste simbólico que impregna cada escena de poesía y dinamismo. Por un lado se encuentra el día, dominado por la luminosa presencia de Julieta, y por otro la noche plateada por la luna, que identifica a Romeo en un universo donde la acción y la tragedia se dan la mano. El foso del coliseo sevillano cobra vida gracias a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, mientras que el Coro del Teatro de la Maestranza aporta densidad y empaque sonoro a esta coproducción llamada a cautivar de nuevo al público andaluz.
Consagrada como el único triunfo rotundo e inmediato en vida de su autor tras su estreno el 27 de abril de 1867 en el Théâtre Lyrique de París, la obra regresa a Sevilla tras dos décadas de ausencia desde su última representación en 2006. Con esta ambiciosa apuesta cultural, la ciudad se reencuentra con el mito eterno de los amantes de Verona, un espectáculo mayúsculo que combina la excelencia musical con una mirada renovada sobre la inquebrantable fuerza de la juventud frente al mundo adulto.