La exposición Refugios flotantes, de la artista Adriana Gutiérrez Montaño, propone un recorrido por una serie de piezas que se sitúan en el ámbito del arte contemporáneo instalativo. A través de composiciones que evocan arquitecturas inestables y escenarios de apariencia onírica, la muestra articula un conjunto de obras donde lo tridimensional y lo espacial adquieren un papel central. Estas propuestas, cercanas a la escultura expandida, plantean entornos que desdibujan los límites entre objeto y espacio, invitando al espectador a una experiencia perceptiva más allá de los formatos tradicionales como la pintura o la fotografía.
El discurso curatorial incide en la idea del refugio entendido como construcción emocional, alejándose de su concepción física para situarlo en un plano simbólico. En este contexto, las obras funcionan como dispositivos de exploración identitaria, en los que se combinan elementos domésticos y estructuras imaginadas para reflexionar sobre la memoria, la vulnerabilidad y los procesos de auto-representación. La exposición se inscribe así en una línea de prácticas contemporáneas que priorizan la experiencia inmersiva y la construcción de narrativas visuales complejas, en las que el espectador ocupa un lugar activo en la interpretación.