LITERATURA
JAVIER SALVAGO, AHORA NARRADOR
Por
José Cenizo Jiménez
Post #12

Hola. Os dejo mi crítica de la obra "No sueñes conmigo", del poeta -y ahora narrador- Javier Salvago. Espero que os guste y que leáis el libro, claro. Saludos cordiales.

Javier Salvago, No sueñes conmigo, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2017         

            JAVIER SALVAGO: SALVADO POR LA IRONÍA Y EL HUMOR

                        José Cenizo Jiménez

            Sobre Javier Salvago (Paradas, Sevilla, 1950), paisano nuestro, algo sabemos, pues hemos seguido su trayectoria poética y narrativa desde siempre y fruto de nuestro interés e investigación sobre la misma es nuestro libro Javier Salvago: una poética de la experiencia y la ironía, editado por La Manzana poética de Córdoba en  2007. Es reconocido poeta de la generación de los ochenta, dentro de la línea denominada “de la experiencia”, autor de libros como La destrucción o el humor (1980); Volverlo a intentar (1989) o Ulises, (1996), entre otros, así como de la edición de sus memorias

-Memorias de un antihéroe (2007) y El purgatorio (2014)- y. desde entonces, volcado al parecer con la narrativa, con el cuento.

Premio Nacional de la Crítica de Poesía, Salvago se introdujo en el mismo con El miedo, la suerte y la muerte (Huerga Fierro Editores, Madrid, 2015), “historias de miedo, de intriga, de cosmoficción, del más acá, del más allá y el más adentro, irónicas casi siempre, puesto que la vida y la muerte son, en estas páginas, una sucesión de ironías, de equívocos, de burlas de la suerte o del destino”, como se leía en la solapa del libro, donde también se decía -sello de la casa Salvago- “brilla siempre un guiño del humor”. El humor nos salva, escribió en uno de sus poemas. En su momento hicimos la crítica de la obra, como ahora queremos adentrarnos en No sueñes conmigo, al fin y al cabo una continuación de la estética e intención del anterior.

Estos cuentos se leen con interés y soltura -unos más que otros, obviamente-  por su sencillez expresiva y compositiva y por la intriga que presentan. Como dice Emilio Barón en la contraportada, nos hablan estas historias “de sucesos cotidianos en esta sociedad entre cruel y banal, cruzados de improviso… por lo inexplicable, lo paranormal, pegado a nuestra normalidad como la uña a la carne”.  Y prosigue: “Sonreímos, nos inquietamos, reconocemos como propias escenas y situaciones salidas de una pesadilla irónicamente real”. Bien definido todo aquí. En efecto, Salvago, en estos cuentos, sueña con muertes que ocurren, con una amiga invisible, mezcla sueño  y realidad, presenta a una madre asesina, a una esposa difunta que se venga de que no le sea fiel su marido, describe la mala vida de un pobre suicida pobre,  denuncia aspectos como la manipulación de los poderosos, la fiesta de los toros o el control excesivo mediante los medios actuales, juzga la vida como sueño y la muerte como un bálsamo (“Pienso que lo mejor de la vida es que se acaba”), se atreve con una historia profana actualizada de Jesús o con otra de un Dios cruel jugando con los humanos como en un videojuego, etc. Y es sabio en terminar -como sus poemas- sus relatos, como en Kevin el inmortal (no lo revelamos, vayan a leerlo).

            Una variada temática, personajes muy distintos, pero una misma idea y enfoque: la ironía y el humor para poner en solfa lo que no le gusta de este mundo, desde la finitud del mismo hasta los compromisos y presiones sociales. Muchos de los relatos son microrrelatos, brevísimos, como “El camino” (Se pasó la visa buscando su camino y su camino siempre estuvo a sus pies) u “Orteguiana” (Tenía tan poco yo que  era solo sus circunstancias), jugando entre el cuento y lo que está tan de moda ahora, el aforismo (por cierto, también tiene un libro de aforismos, Hablando solo por la calle). Todo lo maneja Javier Salvago desde su posición de conocedor de la lengua poética y maestro de la ironía y el desencanto.

 

             

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